martes, 18 de febrero de 2020

El espejo de las almas

¿Atraemos a personas que se parecen en alguna medida a nosotros? ¿Nos sentimos atraídos por un ideal que querríamos alcanzar para nuestras propias vidas? ¿Las personas con las que efectivamente terminamos saliendo son, en algún punto, un reflejo de lo que somos o de lo que quisiéramos ser?


No compro todo el cuento de las almas gemelas. No creo que haya dos almas que desde su creación estén destinadas a encontrarse, por el contrario, creo que somos libres para elegir, lo que también nos vuelve libres para lidiar con las consecuencias.


El otro día estaba viendo la serie “You” (no se preocupen, no voy a spoilear) y un personaje se encontraba frente a otro con el que estaba saliendo y caía en la cuenta que no había sabido ver ni amar a esta persona por quien era en realidad, sino por quien él idealizó y, que en verdad, dicha persona tenía muchas cosas de él mismo, tantas cosas que podría responder a la calificación de “alma gemela”.


Lo que me llevó a la reflexión fue el hecho de que el caer en la realización de que esta podía ser su “alma gemela” le causó un profundo horror. Pero acaso, al horrorizarse de la verdad de esta persona, ¿No estaba en el fondo asqueado con su propia alma, con su propia persona? ¿Era el horror que le producía la persona frente a él el mero reflejo del horror que sentía hacía sí mismo, hacía sus actos, hacía sus decisiones?


Entonces pienso, si creyera en el cuento de las almas gemelas, si encontrara el verdadero reflejo de mi alma, de mi persona, mi “media naranja” ¿Estaría satisfecha con quién tengo frente a mí? ¿O compartiría el horror de este mismo personaje?


Cambiemos el escenario, no pensemos en una persona, no pensemos en un “alma gemela” pensemos en un espejo de las almas, un espejo que en lugar de permitirte ver tu apariencia, te permite ver la apariencia de tu alma, algo así como el retrato de Dorian Gray.


Te encontrás frente a ese espejo, es alto, recorre la pared del piso al techo y se extiende de un extremo al otro, tiene un vacío particular, es de un color indefinible, parece variar, como si estuviera lleno de luz y oscuridad juntas, como si contuviese el todo y la nada al mismo tiempo. No refleja el mundo a tu alrededor. No. Este espejo sólo refleja almas y cómo es especial para vos, refleja nada más que la tuya.


En medio de esa inmensidad ¿Te gusta lo que ves? ¿Es tu alma chiquita demostrando el ego que haces crecer con tu narcisismo y tus decisiones egoístas? ¿O es alta y grande, evidenciando la actitud humilde con la que te desenvolves en tu vida? ¿Está rellena del amor que das? ¿O es finita como el odio que derramas por ahí? ¿Es ágil, como la rapidez que tenés para salir a ayudar a los otros? ¿O se tira para abajo mostrando la comodidad de la indiferencia que demostras hacia los que te rodean? ¿Tiene unas cosas parecidas a brazos cruzados, escudándote de otras almas? ¿O es abierta para dar y recibir en la misma medida? Así y mil cosas más podés observar de tu alma, si es colorida como tu creatividad, negra como tu amargura, blanca como tu inocencia, pálida como tu miedo.


En fin, ¿Te gusta tu alma? ¿Te gusta lo que ves?


Y este espejo tiene una particularidad más, es un espejo que aparece sólo cuando estás con otros, pero sólo te refleja a vos misma/o. Y grita. Grita en las cosas que no te gustan de los demás. Grita en lo que te genera rechazo de los otros. Grita en lo que te horroriza cuando mirás a las demás de cerca. En el fondo, grita frente a las cosas que no te gustan de vos misma/o.


¿Será que buscas desesperadamente un alma gemela porque le tenés mucho cariño a la tuya? ¿Por qué en tu vida el espejo de las almas hace silencio y duerme tranquilo? ¿O, como el personaje de la serie, te espantarias si la encontras? ¿Está el espejo chillando a viva voz constantemente y vos no lo escuchas porque tapas su grito con tus críticas?


¿Buscas lo que sos, o lo que querés ser?

¿Estás lista/o para enfrentar el espejo de las almas?

miércoles, 5 de febrero de 2020

Sobre el rechazo y el respeto

Un capítulo de la serie Sex Education (no se preocupen, no va a haber spoilers) me hizo reflexionar sobre algo que nos sucede a todos: rechazar y ser rechazados.

Como todas las personas, tengo un poco de experiencia en ambos campos y siempre noto una cosa particular: las veces que alguien me dice que no quiere salir más conmigo lo acepto, le doy su espacio y continuo con mi vida con mayor o menor dificultad según que tan apegada estaba al chico que me rechazo. En cambio, cuando soy yo la que le dice a un chico que no quiero salir más con él, tengo que pasar por largas charlas, seguir recibiendo mensajes durante días (o incluso semanas) y continuar negando nuevas solicitudes de salidas.

No quiero atribuir esto a una cuestión de género ya que estoy segura que tiene mucho que ver con la personalidad de cada uno/a pero no puedo evitar notar que escucho acerca de pocas mujeres que tengan este tipo de comportamiento y, en cambio, es muy común en un gran número de hombres.

¿Es culpa de las películas románticas que les enseñan a no rendirse? ¿Tiene que ver, como en el caso del personaje que me llevó a la reflexión en Sex Education, con una esperanza incansable de que la otra persona repentinamente cambie de parecer (o más bien de sentir)? ¿Es el convencimiento de que la otra persona tiene algún sentimiento escondido que no está expresando? No tengo respuestas para estas incógnitas.

Sin embargo creo que la insistencia se ganó una buena fama que no se merece. “Persevera y triunfarás” no debería aplicar en términos de salir con alguien, en cambio “No es no” es mucho más apropiado sea quien sea que está del otro lado.

Sí, todos tenemos esa anécdota de un/a amigo/a o conocido/a que tras mucho insistir consiguió una cita con la persona que le gustaba o ahora está en una relación a largo plazo luego de no haberse dado por vencido/a pero en verdad la excepción no hace a la regla.

Y sí, desde chiquitos tenemos el rumor de que las personas, especialmente las mujeres (como olvidar a Francella y su no tan célebre “cuando una mujer dice no quiere decir sí”), no sómos claras en lo que respecta a lo que queremos, por el contrario, un “no” indica que nos estamos “haciendo los/las difíciles” y en verdad cederemos ante un poco de insistencia y la persuasión adecuada.

No quiero decir que muchos/as no persigan esta estrategia, pero si juzgamos a todos bajo esta misma bara terminamos metiendo en la misma bolsa a todas las personas, entre las cuales la mayoría somos claras y en verdad decimos lo que queremos.

Entonces, ¿Cuál es el punto de insistir con los mensajes directos de Instagram si, luego de que contestaras una historia, la persona claramente no está interesada en seguir la conversación? ¿Por qué continuar invitando a salir a alguien que ya te dijo que no quiere salir con vos? 

En lo personal, a mí me parece una falta de respeto. Sí yo acepto el “no” de alguien con quien estaba saliendo sin insistir y escuchando su voluntad ¿Por qué no puedo recibir lo mismo?

¿Por qué tengo que pasar por el mal momento de responder de manera cortante mensajes, rechazar nuevas propuestas de salidas e ignorar respuestas a mis historias de Instagram si yo ya fui clara con lo que quería? Mi voluntad es una sola, y no suele cambiar muy seguido, si llegara a suceder (aunque nunca pasó) sería pronta en expresarla (así como lo hice las veces que tuve que decir “yo no siento lo mismo” o “no quiero salir más con vos”) y aceptaría la respuesta que haya del otro lado, como tantas veces lo hice ya y como alguna vez lo hicimos todos/as.

Porque insistirle a una persona que ya te expresó como se sentía es una falta de respeto hacía su libertad de decisión y la forma en que se siente. Sí tanto insistís en que los/las otros/as conozcan cómo te sentís ¿Por qué no empezar a reconocer cómo se sienten los/las demás?

jueves, 8 de agosto de 2019

Sin amor no puedo hacer nada

Hay personas y lugares que te hacen sentir en casa. No importa qué tan grande estés, no importa cuánto tiempo haya pasado, no importa qué tanto hayan cambiado, cuando se ven, cuando charlan, cuando se actualizan sobre su vida, de golpe te volves a sentir en casa, te volves a sentir en orden, te volves a sentir vos.

Y miras para atrás y ves todo lo que creciste, todo lo que cambiaste, y das gracias por eso, porque sos más grande, más bueno/a, mejor, pero al mismo tiempo era necesario reencontrarte con tu esencia, con ese sentimiento de familiaridad, con esa parte tuya que, sin importar cuánto tiempo pasa, no cambia, con ese centro, en lo más profundo de tu corazón, esa cosa que caracteriza a tu alma, que te hace ser vos.

¿Y qué sos vos sin la gente que amas? ¿Qué sos vos sin los que querés, sin los que te quieren?

Sin amor yo no soy nada. Pero a veces me olvido de eso, me olvido de amar y me lleno de otras cosas. De notas de la facultad, de trabajo, de hobbies, de rutina.

Ahí es cuando me pierdo, cuando me olvido quién soy, cuando me olvido de qué estoy hecha y caigo en el sin sentido.

Pero siempre van a haber personas y lugares que me vuelven a traer a casa.

Un helado con mi amiga de la adolescencia. Caminatas con mi mejor amiga de la infancia. Visitar un lugar que fue importante para mí cuando era chiquita. Encontrarme con alguien que me conoció hace unos años. Volver al libro que me cambió la vida.

Porque todas esas personas y cosas son lo que amo. Y lo que amo es lo que soy. Eso es lo que me construye.

Porque puedo ser sin una nota, puedo ser sin plata, puedo ser sin mis zapatos nuevos.

Pero no puedo ser sin amor.

No puedo ser sin merendar con mi vieja, no puedo ser sin ayudar a mi hermana con sus deberes, no puedo ser sin charlar con mi papá, no puedo ser sin aconsejar a mis amiga/os, no puedo ser sin leer un libro, no puedo ser sin tocar la guitarra.

Y sino puedo ser, no puedo hacer.

Así que sin amor no puedo hacer nada.

martes, 18 de junio de 2019

Joaquin

Joaquín tiene siete años y está mirando los dibujitos.

Está en su casa, es domingo, y los domingos se almuerza en familia.

El hermano de Joaquín, Tomás, es más grande que él: ¡Ya tiene veinte años! Y hoy trajo a su novia para que la conozcan todos.

A Joaquín le cayó bien la novia de Tomás, se llama Micaela, y se sentó un ratito a jugar con él, lo único que no le gustó es que le hablaba como si fuese un nene chiquito, y Joaquín ya no es más un nene chiquito, está en segundo grado, él ya es grande.

-¡Joaco! ¡A comer!- lo llama su mamá.

Apurado, Joaquín apaga la tele y va corriendo a la mesa. Se sienta al lado de su hermano mayor, al que no ve muy seguido, y este le hace un mimo en el pelo.

Micaela se sienta en frente de Tomás, mientras tanto, la mamá y el papá de Joaquín traen la comida a la mesa.

-¿Queres un chori Joaco?- le ofrece su papá señalando una bandeja con carne. En casa los domingos se come asado.

-Dale.- accede el nene.

-Gracias Marce.- dice mientras tanto Tomás a la mamá de Joaquín, que le estaba sirviendo un poco de ensalada. Tomás y Joaquín no tienen la misma mamá, el papá de ambos estuvo casado con la mamá de Tomás, y después de un tiempo se separó, así conoció a Marcela, la mamá de Joaquín, se enamoraron y lo tuvieron a él.

-¿Qué estuviste haciendo Joaco? ¿Mirando los dibus?- le pregunta amablemente su papá, una vez que todos estaban sentados a la mesa.

-Sí, estaban dando el Maravilloso Mundo de Gumball.- responde Joaquín, tomando un vaso de Coca-Cola que le había servido su mamá.

-¿Te gusta el Maravilloso Mundo de Gumball? ¡A mi primito también!- simpatiza Micaela.

Joaquín se encoge de hombros.- Está bueno, aparte tengo un amigo que tiene el muñequito.

-Joaquín ya está por pasar al tercer grado.- comenta con orgullo Marcela.

-¿De verdad? ¡Fua! ¡Ya estas re grande!- lo felicita Micaela.

Una vez más, el nene se encoge de hombros pero esta vez no dice nada.

Mientras la conversación gira en torno a temas de grandes, Joaquín se queda mirándolos en silencio.

Por debajo de la mesa, sin que nadie vea, Micaela y Tomás se están rozando las piernas, como haciéndose mimos, pero Joaquín sí que los ve. Los grandes se hacen mimos, y se dan besos en la boca, él vio a sus papás haciendo eso muchas veces.

En las novelas pasa lo mismo, un hombre y una mujer se dan besos pero de forma más asquerosa, y después de eso la mamá le dice a Joaquín que no mire. Hay veces que él espía, y los ve sacándose la ropa y haciendo el amor.

Un compañerito de Joaquín que tiene un hermano que va a la secundaria dice que él les va a hacer el amor y dar besos a todas las maestras. Cuando Joaquín le contó esto a su mamá, Marcela lo miró con desaprobación, y le dijo que no tenía que juntarse más con él.

Otro amiguito de Joaquín, se puso de novio con una de sus compañeras, la mamá de Joaquín le contó que hablan de eso en el grupo de WhatsApp de las mamás, se lo dijo con una sonrisa, y le preguntó si él tenía novia, a lo que él respondió que no.

A Joaquín no le gusta hablar del tema, siempre se queda callado, pero la verdad es que a Joaquín no le gustan mucho las nenas.

Si el tiene que ponerse de novio con alguien, es con Axel, otro de sus amigos.

Axel es bueno, agradable, y aparte es lindo. Siempre juegan juntos al fútbol y a la play, y además a veces le regala figuritas.

Pero cuando Joaquín se lo contó a Tomás, Tomás le dijo que estaba mal, que a él le tenían que gustar las nenas, no los varones. Joaquín quería discutir, pero no sabía cómo, si después de todo, era verdad que los hombres estaban con mujeres, él no veía ni a su papá, ni a Tomás, ni a sus compañeritos, ni a los protagonistas de las novelas, con otros hombres.

¿Es que había nacido fallado? ¿Por qué no le gustaban las nenas?

-¿Querés más?- interrumpió sus pensamientos su papá, ofreciéndole otro chorizo.

-Mejor que coma un poco de carne.- intervino su mamá, cortándole un pedazo en el plato.

viernes, 31 de mayo de 2019

¿Hay algo que no estes diciendo en voz alta?

En Instagram hay una función que permite que tus seguidores te hagan preguntas . O a la inversa.

Estuve a punto de hacer la pregunta que le da el título a esta entrada. Prepare la historia, puse una foto que saqué hace unas semanas de fondo, escribí la pregunta, y la borré.

¿Por qué? Porque me di cuenta que si hay algo que no decimos en voz alta, es por una razón.

A veces porque no nos animamos, otras porque heriría a alguien, otras porque no estamos seguros de decirlo, otras porque creemos que saldríamos heridos y otras porque simplemente no es el momento o las circunstancias de decirlas. En fin, siempre hay una razón, cuestionable o no, buena o mala.

Y fuera la razón que fuera, por algo estas personas no estaban diciendo lo que hubieran escrito en voz alta, ¿De verdad quería saber algo que ellos no eran capaces de decir? No, no quería. Es interesante ver la clase de cosas que surgen, desde declaraciones de amor, arrepentimiento u odio, pero siempre son cosas que le queremos decir a una persona en específico, con nombre y apellido.

¿Tengo algo que quiero decir en voz alta y no puedo o, mejor dicho, no lo estoy haciendo? Creo que no, que voy diciendo las cosas a medida que las siento, pero la razón por la que lo hago es porque lo que siento no hiere a nadie, y si perjudica a alguien al momento de decirlo, en todo caso, esa persona soy yo.

Pero eso me lleva a querer saber todavía menos lo que no están pudiendo decir ya que me lleva a creer que si hubiese algo que no estoy diciendo es porque afectaría negativamente a las personas de mi entorno.
O no. Quizá no, pero quizá la razón por la que no lo dicen es porque este no es el momento adecuado.

¿Estoy lista para enterarme a través de una pregunta de Instagram que una amiga me traicionó? ¿Qué alguien esta enojado/a conmigo? ¿Qué alguien se siente atraído por mí? ¿De no haber sido por mi pregunta me lo habrían dicho? ¿O mi pregunta hubiera sido la causante de su coraje?

Empujar a alguien a confesarte algo nunca es una buena idea, porque por algo no tomaron impulso por sí mismos para decírtelo.

Y saber las palabras más profundas de una persona, sin importar que no puedas estar segura de a quién van dirigidas tampoco es una buena idea, te colocas como destinatario de unas palabras que no te pertenecen, que no se dirigen a vos, pero que sin embargo ahora te callas con ellas.

Pero yo no quiero callar secretos que no son míos ni de mis amigos, al contrario, me gusta hablar verdades propias e incentivar a mis amigos a que vociferen sus pensamientos a pesar de que de miedo.

No soy quien para incentivar a la persona que hubiera respondido mi pregunta a confesarse con su destinatario pero sí me tomo el atrevimiento de incentivarte a vos, que estás leyendo esto, a decir eso que tenes en la punta de la lengua (y del corazón) y no te animas (siempre y cuando no sean palabras hirientes para otras personas, esas son mejor enterrarlas y dejarlas que maten todo lo malo que tienen alrededor) porque siempre que hables en voz alta frente a alguien, ese alguien va a estar escuchando lo que decís, y te va a dar una respuesta, que, sea cual sea, va a ser mejor que las que puedas crear con tu imaginación.

sábado, 11 de mayo de 2019

Mi corazón

Yo no lloraba.

Antes yo no lloraba.

No está mal llorar, siempre les digo a los demás, pero jamás me lo creía.

Hasta ahora.

Hasta que descubrí que llorar es sanador, que una lágrima contiene un pedacito del dolor, o de la alegría, por la que pasó tu alma.

Hasta que me di cuenta que llorando crezco, que mis lágrimas limpian el polvo y el óxido que a veces se instala en mi corazón, cuando le impido latir todo lo que él puede.

Mi corazón es fuerte y cada uno de sus latidos suena como pisada de elefante. Es invasivo. Es capaz de hacer temblar la tierra. Pero siempre le impedía latir en toda su capacidad, siempre escondía su fortaleza bajo capas de óxido y polvo. Siempre fingía que mi corazón era de piedra y que de piedra iba a seguir siendo.

Pero ya no.

Mi corazón es como un músculo que cada día se hace más fuerte, crece y se agranda. Cada día es capaz de amar más, y cada día pide menos a cambio, porque a pesar de que en tamaño crezca, en el fondo se hace cada vez más chiquito, capaz de dar cada vez más amor y de esperar menos.

Pero también es capaz de almacenar más y más el amor que estén dispuestos a darle, de recibirlo con brazos abiertos y atesorarlo, porque ese es el único tipo de riqueza que le interesa tener.

Mi corazón es grande, pobre pero rico al mismo tiempo, y está dispuesto a amar y a dejarse amar siempre y cuando haya alguien que acepte su amor y/o le de amor del otro lado.

viernes, 3 de mayo de 2019

"Sólo me valoro en otras bocas,
me canso de los espejos
y de las orgías de palabras vacías,
olvido todo lo que no fue capaz
de romperme y reconstruirme en un mismo golpe,
empatizo con todo aquel que acumula 
bocetos incompletos
porque mi vida también fue una mancha negra 
en un lienzo blanco,
-pero entonces alguien me llevó a un museo
y me llamó arte-.

Quizá solo se trate de encontrar a quien te sigue mirando
cuando tú cierras los ojos."

-de Baluarte, autora: Elvira Sastre.