Se terminó el 2020.
¿Cómo fue este año? Si respondo impulsivamente, digo "un año de mierda" "el peor año" pero los impulsos no siempre son buenos, a veces llevan a los peores resultados.
Entonces me detengo y pienso ¿Cómo fue este año?
Fue un año difícil de afrontar, se pasó mas rápido que otros (aunque todos los años nos dejan ese sabor en la boca de que no los saboreamos bien) pero a su vez también aparentó ser más largo.
Pareció que el mundo se detenía, y en ese mundo detenido, tuvimos que poner nuevas reglas.
Aprenderlas fue difícil, nos quejamos, apretamos los dientes, nos frustramos, nos negamos, lloramos, pero al final acá estamos, acá estoy.
"Lo esencial es invisible a los ojos" Este año mis ojos, con un poco de esfuerzo, aprendieron a mirar lo esencia.
Les costó, al principio sólo se quedaban con el estar encerrada, las cosas que no podía hacer, la cantidad de materias que metía, la gente que veía, la que no, y el trabajo que no tenía.
Pero después de un tiempo, acostumbrándose a la luz de estas circunstancias diferentes, pudieron ver. Vieron que en medio de este año en que todo se detuvo, seguí adelante, vieron que mi familia sigue conmigo, vieron que el cielo se abrió y recibió a muchos/as que ahora están en un lugar mejor. Mis ojos me vieron, vieron para adentro, y descubrieron que estar encerrados conmigo no era tan malo, que yo misma era una buena compañía.
También aprendieron a ver que lo que hago es suficiente, que en un año en donde todo se detuvo, yo no lo hice. Que lo esencial no se ve a simple vista pero siempre estuvo ahí: el amor invisible escondido en una comida rica; en la paciencia de quienes me rodeaban cuando el mal humor podía conmigo, en un mensaje de aliento a la distancia; una videollamada más a pesar de todas las que había hecho en el día, simplemente para disfrutar la compañía del otro lado.
Lo esencial no me falto.
¿Por qué brindo hoy? Porque ahora mis ojos ven.